Las elecciones intermedias en Estados Unidos

Elecciones intermedias en Estados Unidos

Cada dos años, Estados Unidos celebra elecciones federales. Algunas coinciden con la elección presidencial y reciben enorme atención mediática. Otras, conocidas como elecciones intermedias o midterms, ocurren a la mitad del periodo presidencial y suelen pasar más desapercibidas fuera de ese país. Sin embargo, su impacto puede ser considerable, tanto en la política como en la economía y los mercados financieros.

El próximo 3 de noviembre de 2026, los estadounidenses acudirán a las urnas para renovar la Cámara de Representantes en su totalidad, alrededor de un tercio del Senado y numerosos cargos estatales. Para inversionistas de todo el mundo, incluidos los de América Latina, vale la pena entender por qué estas elecciones importan y qué ha ocurrido históricamente con los mercados en torno a ellas.

Qué se decide en las elecciones intermedias

Aunque la presidencia no está en juego, las elecciones intermedias definen el equilibrio de poder en el Congreso. Esto es relevante porque el Congreso aprueba el presupuesto, las leyes fiscales, el techo de deuda y buena parte de las reformas regulatorias.

Si el partido del presidente conserva el control de ambas cámaras, tendrá mayor facilidad para impulsar su agenda. Si pierde una o ambas, el resultado suele ser un gobierno dividido, en el que la aprobación de nuevas leyes requiere negociación entre partidos.

Históricamente, es común que el partido en el poder pierda escaños en las elecciones intermedias, aunque no siempre ocurre ni en la misma magnitud.}

 

Las elecciones intermedias

 

La incertidumbre previa

Los mercados suelen reaccionar a la incertidumbre más que a los resultados en sí. En los meses previos a una elección, los inversionistas intentan anticipar qué políticas podrían cambiar: impuestos, gasto público, regulación de sectores específicos o política comercial.

Por eso, diversos análisis históricos muestran que el periodo previo a las elecciones intermedias tiende a registrar mayor volatilidad. A medida que se acerca la fecha, aumentan las especulaciones y los mercados ajustan sus expectativas.

Qué ha pasado después

Uno de los patrones más citados por analistas es que, históricamente, los mercados estadounidenses han mostrado un desempeño favorable en los meses posteriores a las elecciones intermedias. Una de las explicaciones más comunes es que, una vez conocido el resultado, la incertidumbre se reduce y los inversionistas pueden planear con mayor claridad.

Otra explicación tiene que ver con el llamado gobierno dividido. Cuando ningún partido controla todas las ramas del poder, es menos probable que se aprueben cambios drásticos en materia fiscal o regulatoria. Para muchos inversionistas, esa estabilidad legislativa resulta atractiva, aunque pueda generar otros problemas, como dificultades para aprobar el presupuesto.

Es importante subrayar que estos patrones son tendencias históricas y no reglas. Cada elección ocurre en un contexto económico distinto, con tasas de interés, inflación y condiciones globales particulares. El desempeño pasado no garantiza resultados futuros.

Los sectores más sensibles

Aunque el mercado en su conjunto puede reaccionar de forma moderada, algunos sectores suelen ser más sensibles a los resultados electorales, porque dependen en mayor medida de decisiones regulatorias o del gasto público:

  • Salud: cambios en políticas de precios de medicamentos o cobertura médica.
  • Energía: regulación ambiental, permisos de extracción e incentivos a energías limpias.
  • Defensa e infraestructura: niveles de gasto gubernamental.
  • Servicios financieros: regulación bancaria y fiscal.
  • Comercio exterior: política arancelaria y acuerdos comerciales.

Para México, este último punto es especialmente relevante, dado el contexto de revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

 

Las elecciones intermedias en Estados Unidos

 

Por qué importan para los inversionistas latinoamericanos

Lo que ocurre en la política estadounidense tiene efectos que trascienden sus fronteras. Las decisiones sobre comercio, tasas de interés y gasto público pueden influir en el tipo de cambio, en los flujos de inversión hacia mercados emergentes y en el desempeño de empresas con operaciones en la región.

Además, muchos inversionistas latinoamericanos tienen parte de su patrimonio en activos estadounidenses, por lo que los movimientos de ese mercado impactan directamente en sus portafolios.

No apostar al resultado

Ante una elección, es tentador intentar ajustar el portafolio según quién se espera que gane. Sin embargo, esta estrategia tiene varios problemas: los resultados son difíciles de predecir, la reacción de los mercados no siempre es la esperada y los efectos de las políticas pueden tardar años en materializarse.

Una alternativa más prudente es mantener una estrategia diversificada que no dependa de un resultado político específico. Invertir a través de un etf que replique un índice amplio, por ejemplo, permite mantener exposición a empresas de todos los sectores, de modo que el portafolio no quede concentrado en aquellos que podrían verse más afectados por un cambio legislativo.

Recomendaciones ante la temporada electoral

Para atravesar el periodo electoral con mayor tranquilidad, conviene considerar algunas prácticas:

  1. Evita decisiones impulsivas. Los titulares políticos pueden generar volatilidad de corto plazo que no afecta los objetivos de largo plazo.
  2. Mantén tu estrategia. Si tu plan ya contempla tu perfil de riesgo y tu horizonte, una elección no debería cambiarlo.
  3. Revisa tu diversificación. Asegúrate de no estar concentrado en sectores especialmente sensibles a la política.
  4. Separa tus opiniones de tus inversiones. Las preferencias políticas personales no son una buena base para decidir dónde invertir.
  5. Busca asesoría. Un asesor financiero certificado puede ayudarte a evaluar si tu portafolio está bien preparado para distintos escenarios.

Elecciones pasan, estrategias permanecen

Las elecciones intermedias en Estados Unidos pueden generar titulares, especulaciones y movimientos en los mercados. Pero, desde la perspectiva de largo plazo, su efecto suele ser menor que el de factores como las utilidades de las empresas, las tasas de interés o el crecimiento económico.

Para el inversionista, la lección es mantener la calma, entender el contexto y confiar en una estrategia diversificada que funcione independientemente de quién gane en las urnas.